Una de las ventajas que tiene el calorcito veraniego es que me permite trabajar con pasta de secado al aire. Modelar me relaja un montón, aunque el proceso de trabajo es largo y un poco laborioso: modelar las piezas una a una, pegarlas, dejar que sequen, pintar, barnizar... Aprovecho para hacer varias al mismo tiempo y llenar el taller de frutas y verduras...y de color. También suelo guardar alguna para futuros regalos (si es que quedan, porque vuelan). Para muestra un botón: de doce, sólo conservo esta de la última hornada.